Según se sabe, la historia del pique macho tiene sus orígenes a mediados de la década de los años 70 del siglo XX. Más precisamente en el año 1974, Honorato Quiñones Andia y Evangelina Rojas Vargas -un matrimonio de Cochabamba- crearon en su restaurant “Miraflores” un plato que sería más tarde un emblema de la cocina de su región.

Resulta que los pilotos de la aerolínea Lloyd Aéreo Boliviano solían frecuentar aquel lugar y un día algunos de aquellos comensales le pidieron a sus dueños un nuevo plato para invitar a unos amigos que los acompañaban.

Ante tal solicitud, los cocineros idearon una preparación que contenía carne de vaca, patatas fritas, cebolla, locoto, huevos duros, salchichas, aceitunas, mostaza, mayonesa y ketchup. Sirvieron grandes porciones en los platos y así ofrecieron lo que serían los primeros pique macho, aunque aún no tenían nombre.

Al probar esta nueva invención culinaria, los pilotos de la aerolínea dijeron que por lo picante del sabor y la abundancia de ingredientes, este plato era un “picado para machos”.

A partir de aquel momento, entonces, comenzaron a pedirlo recortando aquella descripción al nombre de “pique macho”, bautizando así a una receta que rápidamente se difundió a otros lugares de la ciudad, la región y el país entero.

En el aquel restaurante situado en El Prado, casi sin quererlo, se generó una creación conjunta entre clientes que solían ir a beber los sábados por la tarde y los dueños de aquel local de comidas. Sorprendidos por el éxito y aceptación que tuvo, terminaron incluyéndolo en el menú y dando vida para siempre a este clásico cochabambino.