Aunque el uso de Aluminio en ollas y sartenes ha dejado de ser muy común desde hace un buen tiempo, podemos encontrar aun muchos de estos productos vendiéndose en los mercados, muchos de ellos se presentan en precios verdaderamente accesibles, pero que a la larga pueden resultar en daños irreparables para la salud. Su presencia en mercados es un indicador de que aun estamos expuestos a adquirirlos (sea por simple desconocimiento o viabilidad económica) y luego hacer uso de ellos en nuestra cocina.

Europa prohibió ya el uso de Aluminio en las preparaciones de alimentos, y en EE.UU., la industria alimenticia a llegado a relegar su uso al grado que no se lo utiliza ni para almacenamiento en tiendas.

Naturalmente, el ser humano lleva en su organismo una cantidad de Aluminio, pero se trata de una cantidad bajísima. Para comprender mejor las consecuencias del uso de aluminio, citamos al doctor H. A. McGreigan, quien informó a la Comisión Federal de Intercambio Comercial de Washington D. C. de las siguientes derivaciones nocivas tras el uso de Aluminio:

  • Hirviendo agua en el aluminio se produce veneno hidróxido.
  • Cociendo huevos en aluminio se produce fosfato.
  • Hirviendo carne, el aluminio se produce cloro.
  • Friendo huevos en aluminio se produce cloro.
  • Los vegetales cocinados en aluminio producen veneno hidróxido que neutraliza los jugos digestivos, les quita su poder para digerir alimentos y genera problemas gastrointestinales tales como úlceras.
  • El veneno de aluminio produce acidosis, lo que conduce a la destrucción de los glóbulos rojos y termina produciendo una condición similar a la anemia.

El Aluminio está ya asociando con el Alzheimer, de hecho este mal es también llamado enfermedad del Aluminio.