En la cocina boliviana, así como en muchas otras, gran parte de las preparaciones requieren de aceite industrial, pero si por alguna circunstancia usted se ve corto de éste o simplemente ha decidido prescindir de él por una cuestión de salud, despreocúpese, porque puede continuar preparando sus alimentos con toda normalidad.

El truco consiste en hacer uso de las grasas naturales de los alimentos, es decir, cocinarlos en su jugo. Lo único que necesita es de una olla o sartén antiadherente (con cubierta de teflón). La mayoría de las carnes contienen una cantidad de grasa propicia para cocerse en ella (res, cerdo, llama, cordero, pescados, etc.). Particularmente, la carne de pescado, cordero y de cerdo son las que más grasa contienen.

La técnica es muy simple, solo prepare las carnes a fuego lento, así no quemará rápidamente la grasa. Cuando observe que el jugo de las carnes es más abundante, vierta un poco de agua, calcule una cantidad menor a la que haya de jugo. Tape la olla o sartén para evitar que la grasa natural se escape con el calor, y así también ayudará a que el vapor cocine la carne. Haga lo que haga, mantenga el fuego lento.