La salteña, es un apertitivo que día tras día deleita a paceños y bolivianos. Sea en la mañana, al mediodía o inclusive en la tarde, siempre es bienvenida en cualquier evento donde los invitados quieran degustar de un delicioso entremés. Sabemos bien como disfrutarla y donde encontrar una de nuestro gusto, pero su procedencia es aun indeterminada para muchos, pues existen varias versiones al respecto.

Entre las muchas versiones acerca de la procedencia de la salteña (como la conocemos en Bolivia), destaca aquella que señala que la receta se originó en Potosí durante los últimos años del siglo XIX o principios del siglo XX, cuando una mujer quiso elaborar una empanada caliente ideal para lidiar con el frío. Aquella mujer, procedía de Salta, Argentina. Otra versión igual de convincente, alude la autoría de la magna receta a Juana Manuela Gorriti (esposa del general Belzú), quien luego de ser exiliada vivió en el sur de Bolivia sumada a la pobreza, recurriendo así a la venta de empanadas como fuente principal de ingresos. Sin embargo, otros mencionan que fue en realidad una de sus empleadas quien elaboró la receta (luego que Juana Manuela Gorriti contrajo matrimonio con el General Belzu).

Sea cual fuere la versión acertada, es un hecho que las empanadas llegaron a Bolivia desde Argentina, ellos las recibieron de España, y estos últimos le deben su presencia a los árabes.

La verdad del origen de éste bocado, permanecerá oculta y perdida entre las muchas leyendas actuales, pero el aprecio a la jugosa y gustosa salteña es algo que no cambiará nunca y seguirá formando parte de la gastronomía boliviana por su buen sabor.