De la lengua quechua “Pukamiña” se deriva el nombre de garapiña, que significa rojo (escarlata) por el característico color de la bebida, que a lo largo de los años se le añadió un toque de coco rallado para una mejor presentación.
 
Algunos coinciden en ubicar a la bebida en la población de Quillacollo, mediante el ingenio de una mujer de dicha población, la cual durante las festividades religiosas ofrecía a sus invitados una refrescante combinación de chicha, helado de canela y trozos de piñas picadas, bautizándola como “garapiña”. Por lo general, se sirve en totumas [tutumas] o en la misma piña, que es picada con cuidado, sacando todo el fruto desde la parte de arriba, para que la piña sirviera como un recipiente.
 
Por ser tan popular en Quillacollo, no es difícil toparte con algún puesto o kiosco que ofrezca esta bebida en cualquier ocasión que lo amerite; ya sea que visite la Plaza de los Granos o los locales con mayor fama de Quillacollo, la garapiña siempre estará en la mesa o círculo de invitados, acompañando las amenas conversaciones de sus visitantes. En el departamento de Cochabamba es un acompañamiento frecuente de un buen chicharrón, costumbre que ha sido adoptada por las demás ciudades especialmente del occidente, como La Paz, Potosí y Oruro.
 
Colombia, Cuba y México, son otros de los tantos países que tienen su versión propia de la garapiña, con diferencia en su sabor y tonalidad. En estos países, las frutas como el tamarindo y limón son base para preparar la bebida, sumado a los ingredientes fijos, como la piña y la canela. 
 
Así que, no te quedes esperando y consulta en nuestra web cómo preparar esta refrescante e icónica bebida para que compruebes la exquisitez del ingenio culinario boliviano.