La creación de esta ancestral receta se remonta a los tiempos donde aymaras e incas habitaban la zona andina del continente americano. Por lo que se conoce según investigaciones históricas, en las celebraciones que hacían estas antiguas civilizaciones solía haber un condimento de características muy similares a la actual llajwa.

Se sabe que en el siglo XVII, esta salsa era utilizada por lo pueblos originarios de aquel entonces como un agregado a las comidas más secas para aportarles humedad y sabor. En un principio era solo de locoto, pero poco a poco se le fueron incorporando otros elementos. Su utilización fue haciéndose cada vez más conocida por sus buenos efectos para combatir el frío en las zonas de alturas y sus eficaces propiedades digestivas.

Según la región de Bolivia donde se la prepare, la llajwa puede varias algunos de sus ingredientes, aunque los principales y su método de preparación son casi siempre los mismos. La base siempre es ají locoto y tomate. En el norte de Chile y Argentina, donde también es muy popular, se la suele utilizarse para acompañar las empanadas.

Su elaboración se hace en un batán, donde se muelen los ingredientes buscando conservar de la mejor manera los sabores y texturas de cada uno. En algunos casos se le agrega ají verde o amarillo, cebolla y algunas hierbas aromáticas, como la quirquiña -muy común en Cochabamba- o la wacataya -frecuente en Chuquisaca y Sucre-.

Tan arraigada está esta preparación en los paladares de las bolivianas y los bolivianos que algunas cadenas extranjeras de comida que llegaron a Bolivia la incluyeron en sus menús, pero no tuvo demasiado éxito ya que la elaboración casera sigue siendo la preferida por los comensales.