Su origen se remonta a la amazonia boliviana; los indígenas de la zona dominaron el uso de la yuca para la alimentación, lo que le agrega un alto valor nutritivo para reforzar las energías del cuerpo. El chivé se ingiere, con frecuencia, para acompañar la comida.
 
Los saberes y conocimientos originarios sobre la raíz de la yuca, posee un gran impacto entre las familias de Beni, que en estos últimos años fueron automatizando el proceso del rallado de yuca, con la adquisición de máquinas ralladoras que les facilita la labor, pasando de 7 horas a menos de 1 hora de rallado, ganando tiempo para otras labores.
 
El chivé representa una economía sostenible en Beni, donde cada vez la demanda sube debido a la mejora de la productividad, llegando a exportar, aunque en pocas cantidades, la bebida a Brasil, donde suele pagarse mejor que en la misma Bolivia.
 
Su elaboración se da entre los meses de abril y mayo cuando la cosecha de yuca está óptima para su extracción. Se estima que para elaborar 11 kilogramos de Chivé se necesitan 33 kilogramos de yuca madura, cuyo tiempo ideal de cosecha es de 12 meses.
 
La forma más tradicional de consumir el chivé, es acompañada de una rica sopa, ya que su elaboración artesanal le proporcionan un alto contenido nutritivo y a la vez refrescante en zonas del trópico.
 
En agosto es ideal visitar Beni, en su Feria Productiva y Artesanal Mojeña, donde además de servir un rico Chivé, es una época propicia para presentar los demás alimentos propios de esta tierra, tales como el cacao, plátano, camote, arroz, guineo, jalea, miel de caña, chicha, entre otros.