El Chuño es un acompañamiento por excelencia que define casi la totalidad de los platos bolivianos, brindando color y sabor indistinguible. Al igual que la Tunta, la práctica de elaboración del Chuño, se remonta a siglos atrás, específicamente a la época de los aimaras/quechuas, quienes luego de conseguir esta variedad única de papa, la bautizaron con nombre de Chuño, que significa: arruga o arrugado.

Para obtener el Chuño, es necesario deshidratar la papa mediante exposición a la helada, el tiempo aproximado es de ocho días (según la estación en la que se produce, que preferentemente es alrededor del mes de Junio). Luego, se procede a pisar el Chuño para despojarlo de las sustancias amargas. Finalmente, se deja secando el Chuño exponiéndolo al sol, mientras se lo va frotando para descascararlo. Es durante la última etapa que adquiere el color negro.

El Chuño suele acompañar ajíes y sopas bolivianas, su gusto único promete muchos fieles a su uso en diversos platos importantes de la cocina boliviana.